jueves, 16 de julio de 2009

Dietas & Diabeticos Cuidado de los pies en la Diabetes

El paciente con diabetes debe dedicar unos minutos al día para examinar o ver sus pies y poder detectar alteraciones como fisuras y heridas, que son la puerta de entrada para gérmenes que normalmente viven en ellas, pero que cuando traspasan la barrera protectora de la piel se vuelven patógenos y provocan infecciones.

A continuación te damos algunas recomendaciones para el correcto cuidado de tus pies

El lavado diarios de los pies se debe hacer con agua tibia, comprobando previamente la temperatura de la misma, se deberá evitar el uso de jabones perfumados que modifiquen la acidez de la piel, no se deberán utilizar guantes de baño o esponjas rugosas y ásperas que pueden provocar escoriaciones o fisuras en la piel.
Secar cuidadosamente la superficie del pie, principalmente en los espacios interdigitales, porque la humedad favorece el maceramiento de la piel y la generación de hongos.
Deberá aplicar cremas lubricantes.
Las uñas requieren de una especial atención para su cuidado, deberá hacerse el corte acorde a la forma anatómica del dedo.
Debemos tener en cuenta la higiene en el calzado, que es el principal factor desencadenante en las lesiones del pie. Para adquirir un calzado debemos tener en cuenta el tipo de pie, elegir calzado con adecuado sistema de sujeción al pie, que permita la utilización de un número holgado par que los dedos puedan ubicarse cómodamente, evitando posiciones forzadas y presiones laterales sobre las uñas.
Se deberá evitar el uso de calzado tipo mocasín o salón, puntera puntiaguda o tallas cortas.
Inspeccionar diariamente el interior del calzado para evitar lesiones.
Si existen alteraciones de la bóveda plantar como pie cavo, pie plano, pie valgo o aparecen puntos de hiperpresión en la planta del pie, es conveniente la utilización de plantillas ortopédicas que aumentan las superficies de apoyo plantar y disminuyen la hiperpresión.
Evitar caminar descalzo, con calzado abierto por la punta, para evitar la introducción de cuerpos extraños.
Evitar el uso de ligas que impidan el retorno normal de la sangre.
Evitar cambios bruscos de temperatura.
Evitar uso de almohadillas eléctricas, bolsas de agua caliente o cualquier otro artículo para calentar los pies, pueden producir quemaduras.
Las callosidades siempre deberán ser tratadas por un profesional podólogo.
No utilizar sustancias químicas.


Fuente: Federación Mexicana de Diabetes, A.C.

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